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  • Margarita Montes

Clamar a Dios

Para ti, querida vida que te has parado a leer esta carta. ¿Te has preguntado alguna vez quién lleva las riendas de tu vida? ¿Es la suerte? ¿Es tu vida fruto de una casualidad? ¿Y por qué para algunos solo les persigue la mala suerte? ¿Por qué a otros que les persigue la buena suerte, tarde o temprano entran en el camino del dolor y la desgracia?.

La verdad es que nacemos con lloros y nos vamos de aquí con un suspiro. Y en medio hay algo que llamamos “Tiempo”, que al principio nos parece mucho y al final de nuestras vidas vemos que no era tanto. Que en el fondo nos ha faltado tiempo y sabiduría. Que nuestro “Tiempo“ ha pasado como pasa una sombra. Nuestra existencia es un paréntesis en la eternidad. El cuerpo que nos contiene, tiene un principio y tiene un final. Nuestro tamaño comparado con nuestro planeta es microscópico, y si nos comparamos con el universo aun somos muchísimo más pequeños. Dios nos revela en su Palabra que la gloria de las personas es como la flor que da una hierba. Que cuando esta se seca, su flor se cae, y en poco tiempo, en su lugar crece otra. Toda la vida buscando tener y poseer y cuando ya parece que hemos llegado a algo, nuestro tiempo en la Tierra se termina, y otros disfrutan de todo nuestro esfuerzo.

El Señor Jesús, nos trajo Palabras sabias y llenas de Verdad y de Vida. Cosas que ojo no vio, ni oído alguno oyó. Están preparadas para aquellos que a Él claman.

Las personas cuando somos conscientes de nuestra pequeñez, de nuestras limitaciones, torpezas, fracasos, desvaríos, etc. es cuando estamos preparadas para “Clamar a Dios” para llamarle, pues es el día de nuestra angustia, ya que ahí, en la angustia, comprendemos que somos menos que nada y que necesitamos un "Socorro Sobrenatural" porque ya estamos convencidos, de que no hay ser humano que nos pueda ayudar.

Las angustias, las aflicciones, los fracasos, los desengaños, son puertas ... que te brindan una oportunidad para clamar al Dios que está esperando tu clamor, tu permiso para invadir tu vida.

En las encrucijadas de nuestra vida está Dios llamándonos. Dios quiere despertarnos de nuestro letargo, de nuestra oscuridad mental, y mostrarse y darse a conocer a todo aquel que le busque de corazón. Las angustias, las aflicciones, los fracasos, los desengaños, son puertas que te pueden hundir o puertas que te brindan una oportunidad para clamar al Dios que está esperando tu clamor, tu permiso para invadir tu vida. Ya que no lo hará a la fuerza ni por traición. Él está llamándote en cada una de las puertas de tu angustia.

Amada vida, esta ha sido mi experiencia y la de muchos otros. Dios está Vivo, Dios oye, Dios te ama, quiere que le conozcas. Dios es Espíritu y Vida. Y por eso puede entrar en tu corazón si tú le dejas pasar y guiar tu vida. Dios quiere una relación íntima contigo, que le conozcas dentro de ti. Y luego irás de gloria en gloria, de victoria en victoria. Porque te llevará de Su mano derecha y continuamente te dirá: "No temas, Yo estoy contigo. Yo te guío y todo lo tengo controlado."

Mientras estemos en este cuerpo y en esta Tierra, habrá aflicción, pero esto ya nunca más será motivo de tu derrota, porque el que ha vencido está contigo. Y tú ahora estarás en el lado del vencedor.

Un día angustiado de mi juventud, mi mente se despertó a la gran verdad de que la muerte terrenal era una cruel realidad y que no podíamos escapar de ella. Ni yo ni mis seres más próximos, mi familia. Padres, hermanos, todos terminaríamos aquí nuestra existencia ¿Y luego qué? ¡Tanto esfuerzo para nada! ¿Para no llegar a ninguna parte? Me dije: "No merece la pena, levantar algo para que luego con toda seguridad se caiga para siempre". Y entonces Dios, el Todopoderoso Dios, me vio preparada para creerle, y de alguna manera hizo que yo me enfocara en la posibilidad de que si Dios existía, si Dios era real, ¡Dios me oiría! Comencé a gritar desesperada, a llamarle, a pedirle que se mostrara de alguna manera, que se manifestara a mi vida. Y en menos de 24 horas conocí personas preciosas que sin ellas saberlo trajeron respuestas a todas mis preguntas. Pusieron en mi oído y en mis manos las Palabras del Señor Jesús, yo las creí y le dije al Señor Jesús que por Su Espíritu entrara dentro de mi corazón. Él me llevó a que reconociera que había vivido una vida de espaldas a Él, no según Sus normas ni según Su opinión, y me dijo: "Arrepiéntete de todo esto, vuélvete a mí y vive conforme al diseño de vida que yo tengo para ti". Estas Palabras llegaron hasta lo más profundo de mi ser, al corazón, y brotó Vida en medio de mi muerte, mi mente empezó a entender lo que antes era incomprensible. Entendí lo que Dios quería decirme hacía tanto tiempo, que me amaba, que siempre me había amado, y que llevaba mucho tiempo esperando a que yo le llamara.

Entendí lo que Dios quería decirme hacía tanto tiempo, que me amaba, que siempre me había amado, y que llevaba mucho tiempo esperando a que yo le llamara.

“Ven Bajo mi Abrigo, que te voy a hacer entender y comprender el Camino en que debes andar, sobre ti fijaré mis ojos, nunca te dejaré, siempre estaré contigo. Hasta el final. Te llevaré de mi mano cuando dejes este mundo, cuando pases el umbral de la muerte y estaré contigo por toda la eternidad".

Y muchas cosas más como estas, que están escritas en Su Palabra y en mi corazón.

Y lo hice. Y desde entonces hay un antes y un después. No cambio mi vida con Dios, por nada de este mundo. Porque Dios está vivo, habla, piensa, oye, responde. Es el Creador de Cielos y tierra, es el que está por encima de toda religión. Es Amor. ¡¡Es el Todopoderoso Dios!! Y lo amo.




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