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  • Neus Casanova

La oportuna Paloma

En mis últimas vacaciones tuve la oportunidad de acompañar a mi hermana a hacer unos trámites, fuimos a la parte más antigua de un pequeña ciudad, cerca de donde nací y crecí. Esa zona, me trae recuerdos muy desagradables y vergonzosos de mi antigua manera de vivir y al mismo tiempo un profundo gozo de no pertenecer a ese ambiente.Pensado en todo esto, me senté en un banco frente a un majestuoso edificio que tenía delante. Fijé la mirada en una mujer que había en un pedestal, era una joven vestida con una túnica, sus ojos  estaban tapados con una venda, en una mano sujetaba una espada que le daba cierta agresividad y en la otra, extendia una balanza totalmente nivelada. LA JUSTICIA. Parecía que nada podía inclinar la balanza.



De repente, vi mi vida en uno de los platos y pensé: ”Si me hubieran juzgado por alguna de las fechorías que hice la sentencia segura habría sido la carcel, pero yo ya estaba presa”. Vivía en cárceles de rechazo y temor, atada a la amargura y al resentimiento, una desesperación constante. Era tanto el peso de mi pecado que no había justicia humana que decantara la balanza a mi favor.  Me empezaba a envolver una tristeza extraña, un sentimiento de culpabilidad muy arraigado en mi corazón... Y de pronto, cruzó del cielo una preciosa paloma blanca, volando por encima del edificio. Dios me dio un pensamiento suyo, esta paloma posada en el otro plato era lo único que podía compensar todo mi mal. Porque la paloma volando por el cielo transporta la bondad divina, una bondad que no merezco, una intervención de Dios que me lleva a un nuevo comienzo.

Solo Dios puede mandar esta paloma, la que nivela la balanza, Él me hizo justa por amor y me sacó del infierno que vivía... me rescató para toda la eternidad. Y en ese momento, le pedí que mandara esa paloma para cada desesperanzado, para todas la vidas que van acumulando mal tras mal, sin conocer a que ALGUIEN puede frenar el proceso de degradación y dar otro punto nuevo de partida, una vida de justicia y rectitud. Gracias por la realidad de tu presencia Dios mío, gracias por mandar lo más puro de ti a lo más sucio de nosotros. Gracias Amado Dios por la “oportuna Paloma”.

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