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  • Rebeca Viedma

Libro de instrucciones

Yo no soy muy dada a leer el libro de instrucciones de los aparatos que tenemos en casa, cuando compramos un electrodoméstico nuevo suelo coger el libro de instrucciones meterlo en un cajón que tenemos destinado para esto, las instrucciones de la tv, las del microondas, las de la lavadora… el caso es que cuando algo no marcha bien me es más fácil empezar a tocar botones, “ir probando”, hasta que encuentro lo que busco… o no. Si las cosas se me escapan de las manos entonces voy al cajón, cojo el libro de instrucciones y empiezo a leer. Esta actitud es peligrosa, especialmente para mis electrodomésticos. Me parece que esta tendencia tenemos a veces también con las cosas más importantes de la vida, probamos, probamos y probamos, a ver que tendencia me funciona. Cuando voy viendo que algo no funciona bien en mi vida, en mis hijos, en mi matrimonio, cuando empiezo a encontrarme con el temor, con la tristeza, con la amargura en mi interior… voy tocando botones a ver si funciona.



Muchas veces nos encontramos con situaciones en la vida en las que no vemos la manera de hacer, estamos como en una habitación a oscuras golpeándonos una y otra vez con la misma cosa, ante esto doy un giro y me vuelvo a golpear, vuelvo a cambiar de dirección y me golpeo con algo que cae al suelo y se rompe y así golpeándome y golpeando, puedo seguir intentando encontrar la puerta, ¡con lo sencillo que es encender la luz!

Esto nos pasa muchas veces, vamos por la vida golpeando y golpeándonos, y lo peor de todo es que no sabemos ni con qué. Yo estuve así muchos años de mi vida, herida por mi propia rebeldía y por la rebeldía de otros, por el resentimiento, por el orgullo, herida, e hiriendo, con mi altivez, con mi soberbia, con mis maneras… hasta que Jesucristo vino con Su luz, Su salvación y Su libro de instrucciones. Vivimos en una época en que todo vale, en que se ofrece un abanico de soluciones ante los problemas como nunca antes, pero paradójicamente es la época donde mas desorientación hay a la hora de tomar decisiones importantes en la vida. Es una época donde se ofrece un sinfín de recursos con un único propósito, nuestro bienestar, nuestra seguridad y nuestra felicidad; y sin embargo es cuando mas personas encontramos con una frustración profunda, inseguras, llenas de temor, sin visión, sin futuro y sin esperanza. Y lo intentamos una y otra vez, pero lo cierto es que solo Uno es el que nos creó, solo Uno es el que nos conoce, y solo Uno es el que sabe como funcionamos, lo que nos conviene y lo que no. JESUCRISTO ES LA LUZ, y su palabra es la que alumbra mi camino.

Cuando tienes un hijo hay una expresión que se suele usar: los hijos deberían de traer libro de instrucciones. Los hijos, y el matrimonio, y tantas realidades en las que necesitamos esa instrucción concreta para saber cómo caminar. Pero lo cierto es que lo tenemos, Dios nos ha dejado su precioso Espíritu Santo para no perdernos en el camino, y un libro de instrucciones, la preciosa palabra de Dios, tan eficaz, tan práctica, tan concreta, tan poderosa. Yo quiero y necesito que Jesucristo alumbre cada día, cada rincón de mi vida y me dé la sabiduría que necesito para saber qué botón tocar en cada momento y en cada situación.

Gracias Dios por la realidad de tu presencia y la eficacia de tu palabra.

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