Reteniendo el gozo
- Sharon Mera
- 20 jun 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 9 ene 2020
Desde hace un tiempo, Dios está hablándome de que viva confiada en El y en sus planes, y que
viva con gozo en mi corazón a pesar de las circunstancias. Es cierto que no siempre Su plan
encaja con el mío, mis planes son imperfectos y muchas veces se forman en mi propia opinión. El
plan de Dios sí es perfecto, en él va a tratar mi corazón y se perfeccionará en mi debilidad, para
que pueda ver Su Gloria.
Antes de decirle a Jesús que fuera mi Señor siempre anhelé ser feliz, busqué por muchos lugares y
en muchas personas para llenarme de un "gozo" que nunca llegó. Al abrir puertas al pecado
terminé llena de desengaños, amargura y de un profundo dolor. Hasta que por fin encontré el
verdadero Gozo y solo lo conseguí arrepintiéndome de mis pecados y entregándole mi vida a
Jesus.
A pesar de eso, alguna vez se me olvida todo lo que me ha sido perdonado, la dignidad y la vida
nueva que Dios me ha dado y muchas veces pierdo el gozo por cosas muy pequeñas e
insignificantes. Recuerdo una vez, antes de casarme, que fui a probarme el vestido de novia, ya
estaba preparando todo para nuestra boda y ese día en un instante dejé a un lado el gozo para
darle ese lugar al enfado. Lo que sucedió fue que metí mi móvil en el bolso de mi madre y
después de la prueba del vestido nos separamos porque yo había quedado con mi futuro marido
para seguir con los preparativos. No hubo manera de encontrarme con él porque no tenía mi
móvil, fui "volando" hasta mi casa a llamarlo por el fijo, cuando volví al sitio que habíamos
quedado allí estaba él y exploté a contarle todo lo que me había pasado, yo estaba súper
enfadada conmigo misma y con la situación. Él, después de escucharme pacientemente, me dijo
¿y tú crees que ese es un motivo para que pierdas el gozo por completo? ¿No te das cuenta de
todo lo que hace Dios por ti? Te ha rescatado, eres una nueva criatura, te ha regalado tantas
cosas, incluso nos vamos a casar... Recibí estas palabras de parte de Dios y cuando reconocí que
era cierto eché a llorar quebrantada porque el tenía toda la razón.

Pero hoy en día también me pasa, cuando algo no sale como yo lo esperaba, cuando veo que
Dios tiene sus tiempos, cuando atravieso la prueba o la dificultad; el temor o la duda vienen a
quitarle el lugar al gozo que Dios me ha regalado.
Buscando sobre el gozo encontré una frase que afirma que el gozo se retiene en la proporción en
que se cree en el conocimiento de Dios. ¡Qué bueno es Dios! ¡Me dio la respuesta a mi problema!
solo tengo que buscarle y creer en Su Palabra. Si me ha dicho que ya no soy más esclava del
temor, ni del enfado, ni de la incredulidad... ¡Es verdad, ya no lo soy! Si Dios me ha dicho: Mi
promesa se cumplirá, en tu debilidad Yo soy fuerte, veras Mi gloria en Mi tiempo, ¡así será!
Entonces, ¿por qué he de dudar? ¿Por qué he de entristecerme cuando no veo? ¡Si todo lo que
ha dicho Dios es Sí y amén!
Verdaderamente estoy viendo la misericordia de Dios cada vez que algo quiere venir a robarme el
gozo y Él viene a recordarme con Su Palabra que está conmigo y que ciertamente Él es real,
porque ya ha hecho grandes cosas en mí y las seguirá haciendo por Su Gracia. ¡Qué Bueno y Fiel
eres mi Dios!
Gracias Sharon, esta carta me ha bendecido mucho porque pone la mirada en las cosas de arriba y no en nuestras emociones, en lo que vemos o en lo nos pasa, y quiero vivir con esa extrema confianza en mi Padre, en Sus Palabras, en Su Amor incondicional hacia mi. 💕